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«UN AÑO ROMPÍ UNA BAQUETA Y, EN LUGAR DE TIRARLA, SE ME OCURRIÓ REGALÁRSELA A LA CANTINERA, A MODO DE RECUERDO»

Javier Grande Mangas, miembro de la sección de parches

Lleva 30 años tocando el parche en la compañía y desde 2011, cada vez que termina el Alarde, Javier Grande lleva a cabo un ritual muy especial: regalar las baquetas con las que ha desfilado ese día a la cantinera de ese año.

– ¿Cómo empezaste este ritual que se ha convertido ya en una tradición de la compañía?

Pues todo empezó durante el Alarde del año 2011. Durante el desfile rompí una baqueta tocando el tambor. Terminé el Alarde y, en lugar de tirarlo, se me ocurrió regalárselo a la cantinera a modo de recuerdo. Me salió así, con naturalidad. A Alexandra, la cantinera, le gustó el detalle. A partir de entonces todos los días de San Marcial regalo las baquetas con las que he desfilado a la cantinera de ese año.

– Las compras ese año y las regalas al término del desfile…

Eso es, compró todos los años baquetas nuevas, ensayo y desfilo con ellas y al término del día de San Marcial se las regalo a la cantinera.

– Un bonito detalle…

Sí, se emocionan y yo también me emociono. Creo que es un detalle bonito, a modo de recuerdo, como otros muchos detalles que les regalan esos días.

– Con fotografía incluida todos los años.

Sí, me la suele hacer el compañero de fila, Álvaro Olaso. Y bueno, al cabo de los años pues tienes unas cuantas para recordar también ese momento, que para mí es muy bonito. Hay gente a la que le gusta siempre salir con las mismas baquetas. A mí, por ejemplo, me gusta más regalarlas. Es un pequeño ritual que empecé hace ya unos años y que quiero continuar mientras desfile.